La ciudad de Sevilla ha contemplado el paso de las más diversas
civilizaciones. Los tartesios fundaron Hispalis, junto a la cual, en el año 207
a. C., los romanos levantaron el destacado enclave de Itálica.
Sevilla
vivió su época de máximo esplendor a raíz del Descubrimiento de América. Durante
los siglos XVI y XVII su puerto era uno de los más importantes de España, ya que
ejercía el monopolio sobre el comercio con Ultramar. La intensa actividad
comercial de Sevilla durante este periodo dio origen a un trazado urbano repleto
de palacetes, casas nobles, iglesias y conventos.
El conjunto monumental formado por la Catedral, los Reales Alcázares y el
Archivo de Indias, todo ello declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,
es el emblema de la ciudad. Entre el caserío encalado del barrio de Santa Cruz
se erige este templo gótico construido sobre la Mezquita Mayor almohade de
Sevilla. De esta herencia árabe se conservan el antiguo alminar, hoy la famosa
Giralda, y el Patio de los Naranjos.
A su lado, los Reales Alcázares también se asientan sobre una alcazaba árabe
del siglo IX, pero es a Pedro I "el Cruel" (s. XIV) a quien debemos la
decoración mudéjar. Sus murallas encierran numerosas dependencias, suntuosos
salones y románticos patios. Sus amplios jardines, con elementos árabes y
renacentistas, enmarcan todo el conjunto.
|